Aygun Noticias 06/12/2019

El Sumo Pontífice dijo que le “escandalizan” ciertas narrativas que escucha en Europa. “Hay muros que separan incluso a los hijos de sus padres”, lamentó

El Papa ha señalado que le “escandalizan” ciertas narrativas sobre las fronteras que escucha en Europa al tiempo que ha lamentado el ascenso del populismo y la violencia y persecución que sufren los millones de refugiados que hay en todo el mundo, durante su encuentro con los jesuitas de Tailandia y Japón, que se ha publicado la revista de los jesuitas en Roma La Civiltá Cattolica.

“Ciertas narrativas sobre las fronteras que escucho en Europa me escandalizan. El populismo está tomando fuerza. Por otra parte, hay muros que separan incluso a los hijos de sus padres. Me viene a la mente Herodes”, ha lamentado el pontífice.

El Papa también ha hecho hincapié en que el fenómeno migratorio “está muy acentuado por la guerra, por el hambre” y por lo que ha llamado “una ‘filosofía de la defensa’” que “hace creer que solamente con el miedo y reforzando las fronteras es posible defenderse”. Frente a ello, ha propuesto que la Iglesia sea la “imagen” del “hospital de campaña”. “Son estos hospitales los que más tenemos que frecuentar”, ha anunciado.

Frente a los jesuitas de Tailandia y Japón ha considerado que, aunque siempre ha habido refugiados en el mundo, hoy en día “el fenómeno es más conocido debido a las diferencias sociales, al hambre, a las tensiones sociales y, sobre todo, a la guerra”.

“Por este motivo, los movimientos migratorios se intensifican. ¿Cuál es la respuesta que da el mundo? La política del descarte”, ha denunciado Francisco, que también ha manifestado que “los refugiados son material de descarte”.

Sobre este tema, ha reivindicado el papel de Pedro Arrupe, Superior de la Compañía de Jesús: “Para mí, el P. Arrupe fue un profeta: su ‘canto del cisne’ fue la fundación precisamente aquí, en Bangkok, del Servicio Jesuita a Refugiados. Después, durante el vuelo de Tailandia a Roma, sufrió un accidente cerebrovascular”, ha recordado.

“El Mediterráneo se ha transformado en un cementerio. La impresionante crueldad de algunos centros de detención en Libia me toca el corazón. Aquí en Asia, todos conocemos el problema de los rohinyás”, ha subrayado el Pontífice.

El Papa Francisco besa a un niño antes de una misa multitudinaria en el Domo de Tokio. Noviembre 25, 2019. REUTERS/Kim Hong-Ji
El Papa Francisco besa a un niño antes de una misa multitudinaria en el Domo de Tokio. Noviembre 25, 2019. REUTERS/Kim Hong-Ji

Expectativas frustradas en el medio ambiente

Preguntado sobre el cuidado del medio ambiente, Francisco ha denunciado que las “muchas expectativas” que surgieron tras la COP21 de París en 2015 se frustraron. “Empezaron los conflictos, los compromisos entre lo planteado en París y el ‘bolsillo’ de algunos países. Y así, algunos se fueron retirando. Pero hoy la gente es mucho más consciente que antes respecto del cuidado de la casa común y de la importancia que esto tiene”, ha destacado el Pontífice.

En este sentido, ha apoyado los movimientos como los viernes por el clima que han organizado los jóvenes. “Han surgido muchos movimientos, especialmente los animados por los jóvenes. Este es el camino que hay que transitar. Hoy son los jóvenes los que entienden con el corazón que la supervivencia del planeta es un tema fundamental”, ha destacado.

Francisco ha deseado que su encíclica ‘Laudato Si’ sea compartida a nivel mundial: “La encíclica está escrita para ser compartida ampliamente. Lo que afirma hoy ya es asumido por muchos. ¡Y sin pagar derechos de autor! Esto es muy bueno. Es un mensaje que pertenece a todos”.

De otro lado, también ha reivindicado el acompañamiento y discernimiento para los divorciados vueltos a casar frente a la “casuística, que no es cristiana, aunque pueda ser eclesiástica”.

Ante las preguntas de los jesuitas en este tema ha valorado: “Te podría contestar de dos maneras: de una manera casuística, que no es cristiana, aunque pueda ser eclesiástica; o, como dice el Magisterio de la Iglesia en Amoris laetitia, en el capítulo octavo: haciendo un camino de acompañamiento y discernimiento para encontrar las soluciones. Y esto no tiene nada que ver con la moral de la situación, sino con la gran tradición moral de la Iglesia”.

Finalmente ha instado a poner fin al turismo sexual. Por eso ha pedido a los jesuitas que hagan “todo lo posible” para elevar el nivel social de la gente. “¡Trabajen por el bien de su país y por la dignidad de la gente!”, les ha instado.