¿Cómo elevar un verdadero escudo frente al estrés?


Autor: Brantz Mathurin

Estamos al tanto que el estrés causa estragos en nuestro organismo, de diferentes maneras. Numerosos estudios han demostrado la relación directa  que existe entre éste y la obesidad. Es más proclive de desarrollar obesidad centrípeta u obesidad abdominal al someterse al estrés crónico que en  general está asociada con un mayor riesgo cardiovascular. Está claramente establecida desde hace mucho tiempo, por otro lado, la relación de este  último con el estrés. Si éste es intenso, se produce un trabajo extra del corazón que genera entre otras, hipertensión arterial que puede llegar hasta al  daño de las arterias.

El cuerpo por un tiempo es capaz de reparar estos daños, especialmente los causados en las paredes de las arterias que comienzan a espesar. Sin  embargo, con la persistencia, se reduce el suministro de sangre y oxígeno al corazón.

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El estrés predispone al corazón a alteraciones rítmicas. Se considera éste como disparador de angina de pecho, como factor de riesgo para ataques  cardíacos. Otros daños colaterales del estrés es sobre las defensas del cuerpo, nuestro sistema inmunitario. El cuerpo baja sus guardias a  consecuencia de la tensión. Por esta razón, las personas que sufren este mal, se resfrian con mayor facilidad y con más frecuencia. Y se pueden causar  otras enfermedades más complejas en su fase de agotamiento.

Por eso elevar el escudo de defensa del cuerpo es un imperativo. Cómo se puede iniciar esta labor? Los consejos anteriores prodigados en estas  columnas siguen esta línea. Con éstos, una dieta adecuada ayuda mucho, para la dieta es importante consultar una nutricionista para su elaboración,  sin embargo, se sabe que ésta debe contener calorías lo suficiente para generar energías.

Para combatir esta sensación de agotamiento de las reservas de azúcar del cuerpo. Los carbohidratos complejos e integrales son los más  recomendados, por tener más nutrientes, por eso el aumento de cereales y tubérculos en lo posible. Luego hay que integrar alimentos ricos en  proteínas, pero bajos en grasas. Granos enteros, las oleaginosas y las legumbres son las mejores fuentes de proteínas, reducir en la medida posible las  proteínas de origen animal.

Y el grupo que se debe consumir en mayor proporción son los reguladores de función, muchas ensaladas, especialmente verdes por su gran contenido  de vitaminas B12 que es un energizante natural, en este aspecto surge la duda por los vegetarianos que en realidad un mito dice que  cuando se come carne se obtiene B12, vegetales no, cuando en realidad la B12, el cuerpo lo consigue por medio de síntesis, la flora intestinal por  medio de sus bacterias buenas como lactobacilus, bifidobacterium ayudan con la síntesis de la vitamina B12. Entonces los vegetales son ricos en vitaminas. Frutas en abundancia, agua en cantidad suficiente 8 a 10 vasos, se constituyen así en un verdadero escudo en la prevención y en la  recuperación ante el estrés.


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